La carta, corta, clara y bien notada.
La casa caída, el corral agrandado.
La casa de Celestina, todos la saben
y nadie la atina.
La casa del jabonero es toda un
resbaladero.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
La casa se arruina por la cocina.
La casa, la mujer la hace o deshace.
La cáscara guarda el palo
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
La causa no justifica el motivo
La cerda vistiendo seda, igual de
marrana queda.
La chancla que yo tiro no la vuelvo
a levantar
La ciática no se cura, con cualquier
barata untura.
La ciencia no es para el borrego,
ni las velas son para ciego.
La ciencia no se asimila por debajo
de la axila.
La ciencia quiere prudencia y experiencia.
La ciencia siempre es decente, y
la ignorancia insolente.
La codicia rompe el saco.
La comida del hidalgo: poca vianda
y mantel largo.
La comida entra por los ojos.
La comida reposada y la cena paseada
La comida reposada, y la cena paseada.
La conciencia es a la vez, testigo
fiscal y juez
La conciencia vale por cien testigos
La condición del tordo, la cara
delgada y el culo gordo.
La confianza mató a su amo.
La constancia decisiva, vence al
fin la suerte esquiva.
La contrición del pecado, no repara
el mal causado.
La corneta, lo mismo toca a diana
que retreta.
La cosa bien pensada jamás es errada.
La costumbre hace ley.
La cuba huele al vino que tiene.
La cuenta de la cena, no es la que
nos llena.
La cuerda se rompe siempre por lo
más flojo.
La cuestión no es llegar, sino quedarse.
La culebra con certeza, se mata
por la cabeza.
La culpa del asno, echarla a la
albarda.
La cuña que más aprieta, palo es
de la misma horqueta.
La curiosidad mató al gato.
La dama más impoluta, si se descuida
se vuelve puta.
La dama que es distinguida, por
sí sólita se cuida.
La de los huevos soy yo, dijo la
gallina
La dentadura o la moza, no se presta
ni se endosa.
La desgracia de un loco es dar con
otro.
La dicción muy elocuente, poco persuade
a la gente.
La dicha de la fea, la hermosa la
desea.
La dignidad no ha perdido, quien
tiene un solo marido.
La economía es riqueza como el derroche,
pobreza
La edad primero que la belleza.
La enfermedad se siente; pero la
salud no
La enfermedad y el anciano, siempre
de la mano.
La enjalma no se da cuenta, en donde
al burro le asienta.
La ensalada, salada, poco avinagrada
y bien aceitada.
La envidia es una mala consejera.
La envidia puede herir a lo que
se tiene; pero no a lo que se es
La envidia va tan flaca y amarilla
porque muerde y no come
La envidia, dice el autor, es martillo
destructor.
La esencia fina en frasco pequeño
se vende.
La esperanza es el pan de los pobres
La esperanza es lo último que se
pierde.
La esperanza es un buen desayuno;
pero una mala cena
La esperanza no llena la panza
La espina cuando nace, la punta
lleva delante.
La espuela chuza más bueno, cuando
el caballo es ajeno.
La excepción confirma la regla.
La experiencia de los viejos, no
se hizo a puros consejos.
La experiencia es la madre de la
ciencia.
La experiencia es madre de la ciencia.
La experiencia no anda a prisa,
ni tampoco se improvisa.
La falta de competencia, produce
ineficiencia
La fama propia depende de la ajena.
La familia pequeña, vive mejor
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