Al aguador,
su cuba y no la borla del doctor.
Al alba del puerco, que da el sol a
medio cuerpo. Al alcornoque no hay
palo que lo toque; menos la carrasca,
que le Casca. Al amigo cuando lo
pruebas, a veces chasco te llevas.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
Al amigo que en apuro está, no mañana,
sino ya. Al amigo que es vicioso,
tratarlo poco. Al amigo que no es
cierto, con guiño de tuerto. Al amigo
que no sea de ley, plántalo en lo del
rey. Al amigo reconciliado, con un
ojo abierto y el otro cerrado. Al
amigo, nunca lo pruebes. Al amo listo
y avisado, nunca lo engaña el criado.
Al amo que honra, el criado bien
le sirve. Al asno no pidas lana.
Al asno rudo, aguijón agudo. Al asno
y al mulo, la carga al, culo. Al
asno, el palo, y a la mujer, el regalo.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Al ave de paso, cañazo. Al bien,
buscarlo, al mal espantarlo. Al
bien, buscarlo; al mal, esperarlo.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar,
te has de llegar. Al buen amanecer
no te lo dejes perder. Al buen amar,
nunca le falta que dar. Al buen amigo
lo prueba el peligro. Al buen amigo,
con tu pan y con tu vino; y al malo,
con tu can y tu palo. Al buen amigo,
dale tu pan y dale tu vino. Al buen
corazón la fortuna le favorece. Al
buen día, métele en casa. Al buen
entendedor con pocas palabras vasta.
Al buen jugador la pelota le viene.
Al buen pagador, no le duelen prendas.
Al buen segador, nunca se le olvida
la hoz. Al buen vino, buen tocino.
Al buen, regalo; al malo, palo. Al
bueno buscarás y del malo te apartarás.
Al bueno por amor y al malo por
temor. Al bueno, porque te honre,
y al malo porque no te deshonre.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará
el pellejo. Al buey viejo no cates
abrigo. Al burro el palo y a la mujer
el regalo. Al burro muerto, la cebada
al rabo. Al burro viejo, la mayor
carga y el peor aparejo. Al caballo
y al amigo no hay que cansarlos.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
Al cabo de los años mil, vuelven las
aguas por donde solían ir. Al catarro,
dale con el jarro. Al cerdo mas ruin,
la mejor bellota. Al ciego no le
aprovecha pintura, color, espejo ni
figura. Al cobre y al estaño, mucho
paño. Al comer chorizos, llaman buenos
oficios. Al comer de las morcillas,
ríen la madre y las hijas y al pagar,
todos a llorar. Al comer, al tajadero,
al cargar, al cabestrero. Al comer,
comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Al conejo y al villano, despedazarlo
con la mano. Al cuco no cuques y
al ladrón no hurtes. Al desagradecido,
desprecio y olvido. Al descalabrado
nunca le falta un trapo, que roto, que
sano. Al desdén con el desdén.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Al desganado, darle ajos. Al destapar
las cubas, se ve si es vino. Al diablo
y a la mujer, nunca les falta que hacer.
Al dolor de cabeza, el comer le endereza.
Al endeble todos se le atreven. Al
enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
Al enemigo, ni agua. Al enfermo
que es de vida, el agua es medicina.
Al erizo, Dios le hizo. Al espantado,
la sombra le basta. Al estudiante,
el tabaco no le falte. Al falso
amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Al flojo cavador, meterlo en medio,
y grande azadón. Al fraile mesurado,
mírale de lejos y háblale de lado.
Al freír de los huevos lo veréis.
Al freír será el reír. Al galán
y la dama, el diablo los inflama, y
la ocasión le hace la cama. Al ganado
esquilado manda Dios viento moderado.
Al gato goloso y a la moza ventanera,
tápales la gatera. Al gusto estragado,
lo dulce le es amargo. Al haragán
y al pobre, todo le cuesta el doble.
Al herrero con barbas y a las letras
con babas. Al hijo de la hija, métele
en la vedija; al de la nuera, dale pan
y échale fuera. Al hijo del herrero,
de balde le machacan el hierro. Al
hijo del rico no le toques el vestido.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
Al hombre casado, su mujer lo hace bueno
o malo. Al hombre de más saber una
mujer sola le echa a perder. Al hombre
de rejo, vino recio. |
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